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Colombia debería decir “no” a los rellenos sanitarios

Publicado el Martes, 31 Octubre 2017, en Noticias

En el país se podrían implementar diferentes alternativas de tecnología térmica para la disposición final de residuos sólidos que no tengan un impacto tan negativo para la población y su ecosistema como el que generan los rellenos sanitarios. 

Imagen del DNP y la SuperServicios

 

Según el reciente informe de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y el Departamento Nacional de Planeación (DNP), la cifra de toneladas de residuos sólidos domiciliarios dispuestas en el año 2015, alcanzó las 9.967.844 toneladas, que fueron llevadas a 227 sistemas de disposición final, de los cuales 147 son rellenos sanitarios, 20 son celdas transitorias, 11 son celdas de contingencia, 46 son botaderos a cielo abierto, hay un cuerpo de agua y 2 enterramientos.

Siendo el 96,8% de las toneladas de residuos dispuesto en rellenos sanitarios, el profesor Óscar Suárez, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), considera que es “crítica” la situación de este tipo de sistema por la poca cultura de reciclaje en el país, pero principalmente por la falta de voluntad política para implementar modelos alternativos de disposición que le generen más beneficios a la población y a su ecosistema.

“Colombia debería superar la etapa de los rellenos sanitarios, estos son los que más impactan: afectan el suelo y el agua; la descomposición de la materia orgánica genera emisiones atmosféricas, la falta de buena cobertura produce vectores y difíciles condiciones sanitarias”, advirtió el académico.

Asimismo, indicó que técnicamente es difícil encontrar sitios adecuados para ubicar un relleno sanitario porque “Colombia tiene terrenos ricos, de mucho acuífero, de parques naturales y de zonas de amortiguamiento, por lo que el país debería decir: cero rellenos sanitarios”.

En este sentido, el profesor Suárez contó que aplicando el Decreto 838 de 2005, que tiene por objeto “promover y facilitar la planificación, construcción y operación de sistemas de disposición final de residuos sólidos, como actividad complementaria del servicio público de aseo, mediante la tecnología de relleno sanitario”, un grupo de investigación de la U.N. se dio a la tarea de analizar qué zonas de Bogotá serían las más óptimas para ubicar un relleno sanitario y concluyó que en la capital del país “no hay ningún sitio hábil para esto, ni siquiera Doña Juana ni Mondoñedo”, dijo.

“En Doña Juana hay unas problemáticas de remoción en masa y Mondoñedo está sobre una zona de recarga de acuíferos que la norma dice prohibido”, manifestó.

Alternativas

De acuerdo con el experto, la principal alternativa para superar la “crítica” situación de los rellenos sanitarios tiene que ver con fortalecer las campañas de reciclaje y crear en la ciudadanía una mejor conciencia sobre el impacto que genera el mal manejo de los residuos sólidos. No obstante, reconoce que estas iniciativas no han mostrado mejores resultados por los “problemáticos” programas de recolección de basura, “que no despegan por falta de voluntad política”, insistió.

Por esto, planteó que el país debe pasar de rellenos sanitarios a tecnologías térmicas. Una de ellas, el proceso de digestión anaeróbica, mediante el cual se puede potenciar la generación de metano. Otra tiene que ver con la incineración directa, en la que los residuos sólidos se vierten en una tolva para ser separados y luego se incineran. “Mediante este sistema se obtiene energía eléctrica”, explicó el académico.

“Adicional a esto, se podrían implementar tratamientos térmicos como la gasificación o pirolisis que generar otros productos beneficiosos para el país; o como en el caso de Ciudad de México, en donde los residuos sólidos fueron aprovechados por hornos cementeros”, aseguró.

Para el caso de Bogotá, el profesor indicó que el grupo de investigadores le propuso al Concejo de la ciudad dividir el territorio en tres áreas (sur, centro y norte) para ubicar en cada una de ellas incineradores o tratadores con capacidad para la cantidad de toneladas de residuos sólidos que se produjeran en únicamente en la zona.

“Eso implica que ya no es necesaria una extensa área para un relleno sino una bodega en cada zona en la que se separen los residuos y se incineren. De esta manera, los trayectos de los buses recolectores podrían ser menores: Libero tiempo, frecuencias, rutas y vehículos que podrían servir para implementar mejor el proceso de reciclaje”, puntualizó.

Finalmente, el profesor Suárez afirmó que el futuro de la disposición final de residuos sólidos es “compleja”, teniendo en cuenta que, aunque hay distintas alternativas, no hay políticas públicas claras por parte de los gobernantes locales y falta normatividad por parte del Estado. 

  • Escrito por Paola Medellín

    • Etiquetas: AGU
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